jueves, 30 de julio de 2009

Diario del Canada (un dia cualquiera)

Os he hablado ya de muchas cosas sin apenas haberos contado acerca de mi dia a dia en Ottawa. Quizas escribir sobre la vida que llevo aqui sea el apartado menos importante de mi aventura, pero no necesariamente por ello el menos interesante. O eso quiero pensar sin caer en el egocentrismo. Concededme un homenaje a lo Show de Truman y yo os prometo dar con el cuento que mejor describa una jornada normal en la capital canadiense. Que hago y que dejo de hacer desde que levanto hasta que me acuesto. La historia de 24h cualquiera que sirvan como paradigma para ilustrar el programa Explore al completo, desde que llegase el 4 de julio hasta que me marche de aqui en poco mas de una semana.
Un dia cualquiera en Ottawa comienza a las 7.30h; las 13.30h en Espanha. En ese momento suena mi despertador con el mitico On the sofa, de Sidonie. Tras los 10min de rigor acurrucado entre las sabanas, uno de los mayores placeres que existen, reacciono y me levanto cegado por la luz del sol que cada mahana evidencia la ausencia total de persianas en las casas canadienses. Subo las escaleras y saludo al gato, que dormita ocupando entero uno de los escalones con su descomunal barriga. El me mira y bosteza; creedme, lo tengo en el bote. En el banho de la segunda planta me ducho y me visto. Luego bajo a la primera para desayunar en la cocina. Suelo tomar un vaso de zumo, cereales con leche a la que anhado un poco de cafe instantaneo y alguna cookie o un trozo de cynamon, un tipo especial de pastel que hacen aqui y que esta delicioso. Posteriormente me preparo el almuerzo para despues, termino de asearme y salgo de casa a eso de las 8.45h, con mi mochila a cuestas y una pequenha carpeta donde tengo a mano la informacion mas importante.
El paseo hasta el colegio dura unos 15min o lo que es lo mismo, unas cuatro canciones en mi mp3. Saliendo desde mi calle cruzo Fisher Avenue y atajo por un enorme aparcamiento donde queda al lado una iglesia de arquitectura modernista. En esa explanada, los fines de semana familias enteras acuden a misa durante el dia y pandillas de jovenes escuchan musica y hacen botellon en sus coches por las noches. Camino a continuacion por Viewmont St., una de las principales arterias del distrito de Nepean, sin mas ruido que el de mis pasos y algun vehiculo aislado; rodeado de casitas tipicamente americanas con su jardincito delante y sus enormes coches aparcados enfrente del garaje. En esta zona de la ciudad, la tranquildad y el silencio decidieron casarse y luego instalarse como un vecino mas del barrio. De eso me cuentan por aqui que hace ya mas de 20 anhos. Tuvieron, poco tiempo despues, una ninha a la que llamaron seguridad, que se deja notar en cada parque, esquina, cruce o detalle, y de la que todo canadiense se siente profundamente orgulloso de haber ayudado a crecer.
Alrededor de las 9h llego a la escuela, mas o menos cuando vosotros estais empezando o terminado de comer. Las ardillas que me observan desde las copas de los arces colindantes o que corretean por la pradera son testigos de mis actos. Una vez dentro, mi ritual consiste en comprobar la asistencia de mis alumnos a clase y bajar a la sala de informatica para repasar por primera vez el correo y la prensa online de Espanha. En algunos ordenadores coloque elpais.com en favoritos, jeje. Aproximadamente una hora despues, todos los dias tenemos una reunion de monitores como si de una cumbre de altos ejecutivos se tratase, aunque de ejecutivos tengamos mas bien poco: altos si que son estos canadienses. Ni solucionamos la crisis economica, ni ampliamos mercados en Asia; simplemente fijamos el orden del dia y preparamos actividades, excursiones y juegos en los que toman parte los estudiantes. En estas asambleas intervengo poco, escucho mucho y entiendo a medias. A veces hablan tan rapido que me avergüenza pensar que ya se hayan pispado de que rio algunas bromas sin entender cual es el chiste.
Tras un breve descanso que tienen los alumnos a las 10.30h entre clase y clase y que aprovecho para hablar con ellos y sondear que todo les va estupendamente, lo que ocurra cada dia hasta la hora de mi almuerzo es una loteria. O mas que una loteria, cada jornada es un nuevo capitulo de vocabulario especifico en mi libro Aprenda ingles en Canada. Leccion 1, como hablar con la directora para quejarse sobre aspectos disciplinarios del programa; Leccion 2, claves para colaborar en una clase con un profesor del colegio sin quedar como un ignorante delante de los alumnos; Leccion 3, saber usar el telefono en Administracion para solucionar problemas con las familias de acogida; Leccion 24, manual de preguntas y respuestas con la oficinista de turno sobre el fax y como utilizarlo...
De 12h a 13h es el lunch time, mientras alla por la patria unos estais saliendo del trabajo y otros apurais el ultimo banho en la piscina. Yo en estos momentos me como el sandwich de lechuga, jamon cocido y crema de cacahuete que me fabrico (y digo bien) cada manhana. De postre el menu suele ser platano y barritas de cereales para tirar como si estuviera subiendo el puerto de montanha con plato grande. Y justo despues, si no hay mucho curro, me voy al gimnasio y reto a algunos de mis chicos y chicas a un partidito de baloncesto. Normalmente mi equipo suele ganar, pero a veces me han dejado en evidencia. Que quereis que os diga; si se me diera mejor lo de la canasta, lo mismo estaba en estos instantes de mi vida un poquito mas al sur, en alguno de los States jugando para alguna franquicia NBA.
A medida que se os hace de noche al otro lado del Atlantico, yo termino mi trabajo en la escuela Deslauriers. Coincidiendo con vuestra cena a las 21h, las 15h de aqui, generalmente suelo regresar a casa. De nuevo prefiero caminar; el autobus lo dejo para mas adelante, cuando despues de parar en mi "hogar, dulce hogar" de Ottawa a descansar un ratito, dejar mis cosas y comer algo, me marcho de nuevo a la parada mas cercana para bajarme al centro de la ciudad y perderme por sus calles durante toda la tarde. Aprovecho para desconectar, conocer la downtown, pensar y sacar fotos. Intento disfrutarlo sin mas, vivir al maximo mi viaje a la tierra de los castores. Teneros a todos presentes en mi cabeza mientras estais durmiendo y sonhando vuestra madrugada, antes de volver a coger el bus para regresar a casa, cenar y posteriormente saborear un buen te junto a mi familia, a la par que charlamos o jugamos a las cartas.
Se hacen las 11h y me voy a la cama. Al principio me metia directamente en el sobre e ingresaba en coma. Cosas del jet lag. Pero hace como dos semanas descubri de pura casualidad en un canal de la television canadiense que todas las noches de lunes a viernes me echan House. Y logicamente ha sido mi perdicion; la causa por la que cada dia me cuesta mas trabajo levantarme. Eso si: merece la pena, me baja un poquito la morrinha. Aunque os confieso que entender a mi doctor en la lengua de Shakespeare sea un reto casi imposible de superar: que dificil es comprender los dialogos, frustracion como la que les entra a sus pacientes!
A medianoche, cuando alli son las 6h de la manhana, me acuesto definitivamente. Repaso la pelicula de las ultimas 12 horas antes de cerrar los ojos y dormirme. Un dia mas, un dia menos. En Ottawa.

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