miércoles, 28 de julio de 2010

Torontontera: aterrizaje en la ciudad

Hola a todos desde Toronto y bienvenidos a mi pequenho cuaderno de bitacora en mi segunda travesia canadiense, esta vez con singladura como punto de partida. En efecto ha sido un viaje eterno hasta decir basta, lleno de momentos de odisea, que antes de dejarme en Ontario me llevo en autobus la noche del domingo hasta Gijon, me tuvo maldurmiendo en un hostal sacado de cualquier pelicula ambientada a principios de siglo XX durante menos de cuatro horas, para volverme a meter en otro autobus rumbo al aeropuerto de Asturias, de alli a una escala frenetica en Paris y finalmente a Toronto. Por resumirlo: vuelos con retraso, esperas eternas y apenas tres horas de descanso en casi cuarenta y dos de trayecto desde que deje mi casa cociendose en el horno de Madrid. Homero se habria vuelto a inspirar conmigo.
La mejor noticia del viaje, ademas de que ya forma parte del pasado de mi vida, es que nadie perdio su equipaje y que todos llegamos sanos y salvos al pais de los arces. Eso y ver la costa de Groenlandia desde el cielo; una maravilla que me dejo con la boca abierta mientras mis ojos se perdian entre sus fiordos nevados. De momento llevo demasiado poco tiempo en una ciudad que solo conocia de una tarde como para contaros en profundidad, y ademas hay que sumar a la ecuacion que a diferencia de mis vivencias de Ottawa, aqui parece que voy a tener mas complicado acudir a los ordenadores para actualizar mi Manual. En cualquier caso conoceis mi tenacidad y prometo informaros de mis actos con tanta frecuencia como me sea posible. A vosotros, los que siempre estais ahi.
Gracias por vuestros primeros mails y comentarios que hicieron engordar considerablemente mis cuentas de correo y facebook. Os ire escribiendo personalmente uno a uno aunque para ello tenga que sacrificar horas de suenho. O bueno, mejor pensado, respecto al tema de dormir quizas por ahora no llegue a tanto. Lo consultare en unos dias con el senhor Jet Lag a ver que me dice.
Un abrazo muy grande con seis horas menos.

sábado, 17 de octubre de 2009

Respeto periodístico

A veces el periodismo puede ser un oficio de lo más ingrato. Lo que hace grande a mi profesión es que el reportero de turno un buen día tiene que entrevistar al Presidente del Gobierno y al siguiente a un gitano que acaba de apuñalar a otro. En eso consiste ni más ni menos nuestro trabajo, para bien o para mal. En adaptarse a las personas protagonistas de la noticia para contar lo que pasa en el mundo. Y que a nadie le quepa duda de que son esas personas las que aportan la citada ingratitud a la que aludía anteriormente.
El problema que tenemos los periodistas es que la labor mediadora que desempeñamos en nuestro ejercicio profesional no nos permite defendernos en el momento de los despropósitos, injurias y en ocasiones insultos a los que nos vemos sometidos. Imagino que a mis compañeros ganas de contestar no les faltan muchas veces. Cuando hay que preguntar a personajes que llevan con tan contumaz fanfarronería la bandera de la grosería, la desfachatez y la mala educación, es difícil morderse la lengua. Pero el estilo periodístico nos impide replicar. Se dice con frecuencia que los que descalifican a los demás delante de cámaras y micrófonos ya se descalifican solos, y parece que esa reseña deontológica no escrita sustenta nuestra moralidad, que debe estar por encima de las faltas personales y la tomadura de pelo que muchas veces padecemos.
Pues bien, viendo comportamientos recientes de tipejos desvergonzados que aparecen en los medios, me pregunto hasta qué punto los reporteros deben cerrar el pico cuando las declaraciones confunden la hipocresía más mezquina con la indecencia más lamentable hacia los demás. Porque a priori Francisco Camps, Presidente de la Generalitat Valenciana, y Diego Armando Maradona, seleccionador de fútbol de Argentina, pueden ser dos individuos tan dispares informativamente hablando como el Presidente del Gobierno y el gitano de mi ejemplo anterior (y perdón por la comparación, que siempre es odiosa). Pero si algo tienen en común los dos, es la frivolidad que emplean al hablar para defenderse de las preguntas o situaciones que les incomodan; cada uno en su estilo, rozando lo asqueroso.
Porque eso de que los periodistas se la chupemos a Maradona toda vez que superó la hecatombe que hubiera sido que su selección se quedara fuera del Mundial de Sudáfrica, es lo más bochornoso que he escuchado en los últimos meses en los medios. Toda la grandeza que tenía "El Pelusa" como futbolista es la chabacana impertinencia con la que trata a la prensa ahora. Los periodistas no tienen la culpa del mal juego de la Albiceleste, ni la necesidad de escuchar cómo su seleccionador suelta pestes cada vez que es acorralado en una rueda de prensa. Hacen su trabajo con el respeto que no les es devuelto.
Y porque sinceramente escuchar al señor Camps responder a las preguntas de la prensa con un socarrón "son ustedes muy amables, muy agradables", producen ganas de estallar y recordarle al President que los reporteros sólo cumplen su deber de interrogar a uno de los principales sospechosos de corrupción de la trama Gürtel. Menos ironías y más sentido de la responsabilidad y deferencia hacia unos honrados trabajadores que tienen más de agradables en su trato y buen hacer que algunos quizás mejor trajeados que ellos, que responden sin autocrítica, sin respeto y echando siempre balones fuera. Mira, parecido a como hace el equipo de Maradona.
En un día triste para el periodismo deportivo como hoy, despido mis reflexiones con el breve recuerdo a uno de los más grandes. Andrés Montes, jugón, descansa en paz y gracias por enseñarnos, entre otras muchas cosas, que la vida puede ser maravillosa.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Oasis, D. E. P.

Estaba yo en Galicia, donde he aprendido a desconectar de todo y a revitalizar el amor propio a base de alimentar sueños y proyectos de futuro. Las playas de mi tierra, en el "curruncho" del noroeste donde están mis raíces, es lo que tienen de balsámico. Fue entonces cuando me enteré de la condenada noticia: Noel Gallagher abandona Oasis. La razón, dice en un escueto comunicado en la web oficial de la banda, es que la relación con su hermano Liam (vocalista del grupo) es insostenible. Anteriormente Noel ya los había dejado tirados en dos ocasiones, según parece por el mismo motivo. Pero esta vez, muy a mi pesar, me temo que a la tercera va la vencida y Oasis se ha terminado para siempre. Quiero soñar todavía con que harán las paces como buenos hermanos. Sin embargo, lo que más me desalienta del asunto, es que precisamente de buenos hermanos los Gallagher tienen poco.
Le pediría a Noel desde aquí No te marches, No vuelvas al enfado con Liam. Quisiera sugerirle que reconsidere su decisión. Consentir una última oportunidad. Principalmente porque sus miles, millones de fans, lo son también de Oasis, de la que él es parte indisoluble, su alma-máter y principal valedor; su esencia y su verdadera Estrella del Rock & Roll. Sin ti Oasis se muere, entre Cigarrillos y Alcohol. Aunque sea Quédate por mí, Noel, en la que sigo y seguiré considerando no sólo la mejor banda de pop-rock de los 90, sino también la mejor de la historia junto a los Beatles; esa historia que tú has escrito con letras memorables, auténticos himnos de la música moderna, Todo alrededor del mundo durante estos últimos más de 20 años.
Estamos aquí ahora, todos tus seguidores, tan secos y tristes, que únicamente queda Deslizarse a la colección de discos que deja vuestro legado, a la nostalgia del vacío musical donde ya No causa sombra nadie a vuestro inmejorable talento. Entiendes a lo que me refiero? Con vuestro repentino final, que Alguien podrá decir que por temido, era de esperar tarde o temprano, ahora Quién siente amor? Cuál es la historia en su mañana de gloria? Qué será de mis preferencias musicales de hoy en adelante? Quién se atreverá a imitaros? Espero, pienso, creo que nadie será capaz de semejante proeza; de llevar a cabo ese Plan maestro que sería sustituiros.
Hazte a la idea de que el Pájaro cantor se ha quedado mudo porque tu adiós supone, Poco a poco, Ir cayendo en la melancolía y en la amargura de que vuestra ausencia será más dura que chocar de bruces contra la Pared maravillosa que acaba de derrumbarse. Vuestro repentino fin es como pasar a tener de repente un pedazo de corazón arrancado, no saber con quién Hablar esta noche; Mitad del mundo más lejos. Pero si no quieres o no puedes continuar, lo entiendo. Aunque llore yo o llore Lyla. Es una pena, una Canción triste, pero la asumo. Imagino (o intuyo de tus palabras más bien) el calvario personal que habrás sufrido en la última gira, así que vale; basta de metáforas deprimentes. Estoy pensando que, total, lo mejor que puedo decirte llegados a este punto es que me consuela enormemente haber formado parte de esa generación brit-pop que ha crecido con vuestra música y tanto os ha venerado. Ir a sacarlo fuera, para revelar ese gran secreto a la gente, es justo lo que pienso hacer. Reconoceros y defenderos como los mejores allá por donde vaya, aunque ahora mismo no me sienta muy Supersónico que digamos. Os lo debo por tantas horas de buena música en la invisible compañía de tus guitarras sonando en la radio de mi habitación, desde que tenía 12 años y os descubrí por primera vez. Tal vez vuestro viaje haya acabado definitivamente, como perdiéndose en una ensoñadora Supernova de champagne que no hace más que Apagarse. Pero, Noel, si vuestro propósito era tocar y Vivir para siempre, lo habéis conseguido. Sois, al menos para mí, inmortales.